Dónde estamos y por qué estamos aquí, el crash del 2010

Meritxell Trinidad | Barcelona

 

El crash del 2010: toda la verdad sobre la crisis de Santiago Niño Becerra empieza a modo de carta y desde un principio deja claro las incógnitas que pretende resolver. Éstas, son dos preguntas: ¿Dónde estamos?, en que punto de la crisis económica nos encontramos, y ¿por qué hemos llegado hasta aquí? Teniendo en cuenta que el libro fue escrito en 2009, sí podemos decir que responde las dos preguntas que se hace el autor pero a 2014, jugamos con ventaja, podemos juzgar si lo que previó Niño Becerra se ha cumplido o no.

¿Dónde estamos? Según El crash de 2010 estamos inmersos en una crisis sistémica, una crisis que no acabará con el sistema económico del que formamos parte -el capitalismo- pero que cambiará el modo de producción que hasta ahora tenemos. Niño Becerra: “Una crisis sistémica da lugar a un cambio que afecta al modo como el sistema produce, se organiza, atiende su realidad social, desarrolla unas formas y planteamientos culturales u otros.” Defiende que la crisis sistémica por la que está atravesando el planeta no es una ‘supercrisis’, ya que no es una crisis que acabe con el sistema y asuma el presente, sino que solo cambiará la esencia de este. En este sentido, añade y repite sin cesar que el sistema y sus recursos se están agotando y que habrá que cambiar elementos de éste. Sin embargo, no dice cómo será esa nueva manera de hacer o de organizarse, recurre constantemente al pasado y al relato de crisis anteriores pero no define el futuro. Solo a medida que avanza el libro da un poco más de detalle en cuanto a qué será lo que provocará esta crisis, “una de las consecuencias que la crisis sistémica va a tener es el fin del pensamiento en singular, en individual; a partir de esta crisis se va a empezar a pensar a nivel grupal, global, sí, pero no tanto desde una perspectiva de ‘conjunto de todos hacen un todo’ como de ‘la suma de cada uno forma un colectivo’.” Todo lo que añade sobre la solución a la crisis es que la clave se halla en una “nueva delimitación de los diferentes aspectos de las realidades económica, social y científica”, y que aparecerán nuevos conceptos a los que se de importancia como “coordinación, colaboración y responsabilidad”, es decir, que las personas más que estudios y títulos sean útiles y que se optimice el uso de los recursos.También, cita las tres crisis sistémicas que ha habido en los últimos 2.000, en los años 1820, 1871 y 1929.

Por otro lado, si se narra todo el proceso de cómo y por qué se ha llegado hasta aquí. Desde cuando nace el capitalismo, pasando por la crisis del 29 y del 2000, al año 1991. Año que señala cómo principio de la crisis de 2010. Becerra apunta que la solución que se dio a la crisis del 91 fue la culpable de todo, junto con todos. Porque todos: compañías financieras, entidades crediticias, familias, gobiernos locales y nacionales y entes estatales aceptaron “la cadena de manipulaciones financieras”. En 1991, la crisis se resuelve dando crédito y creando deuda privada, una deuda que crea una bola de nieve y que se hincha sin parar hasta que ya no se puede más y el sector privado necesita del público. Punto donde nos encontramos, los gobiernos se han tenido que responsabilizar de la deuda privada y nacionalizar entidades financieras. ¿Qué pasará llegados a este punto de deuda pública? ¿Quién salvará a los estados? ¿Quién pagará los destrozos y ambiciones de los banqueros y empresarios? Contra esto no arremete Niño Becerra, pero lo pagará el pueblo como siempre, quizás eso será el nuevo modo de producción, el nuevo pensamiento de “la suma de cada uno forma un colectivo”.

Otra fecha que subraya es septiembre de 2007, que marca como el principio del fin del sistema económico capitalista, para Becerra la crisis de 2010 será consecuencia del proceso de muerte de la estructura actual.

En cuanto a las previsiones que hace, indica que la gran crisis empezará en 2010 aunque con las hipotecas subprime ya se da por comenzada. Es una crisis que, según él, avanza lenta así que el tiempo de precrisis posibilita instaurar amortiguadores, añade, que será menos dura que la de 1929 porque hay un período previo para tomar medidas. Eso sí, para las familias será peor ésta, ya que “será más trascendental porque se producirá un entorno de agotamiento sistémico”. Advierte dos grandes consecuencias de esta crisis, recortes en recursos -subiendo precios o denegando acceso a determinados productos- y se evidenciará las deficiencias del sistema. Aquí podemos darle la razón, en esto no se equivoca ya que las políticas del FMI y demás instituciones han aconsejado o, mejor dicho, obligado a recortar hasta en lo más básico.

La crisis no ha acabado pero El crash del 2010 propone que entre 2007 y 2009 se harán medidas para no “ir-a-peor”. Como se ha dicho anteriormente, se cuenta con un tiempo precrisis, porque según el libro, los años más duros de la crisis serán 2010, 2011 y 2012. Ahora que estos años ya han pasado, podemos comparar dos indicadores de como va el país: el PIB y la tasa de paro.

 

 

Período, ocupación y paro entre 2007-2011. Fuente: INE.

Período, ocupación y paro entre 2007-2013. Fuente: INE.

 

Viendo los datos facilitados por la página web del Instituto Nacional de Estadística (INE), vemos como quizás los años con más paro desde 2007 a 2013 es 2008 y 2009. Con pequeños repuntes en los datos de años posteriores. Por tanto, vemos que en cuanto a este indicador parece que esos dos años son los más afectados, aunque estos datos son desestacionalizados y puede que se vean alterados por el incremento del turismo debido al crecimiento económico de otros países que deciden venir a España en épocas vacacionales. Esto significa que El crash del 2010 vaticinó correctamente que “a lo largo del cuarto trimestre del año 2012 serán visibles los primeros signos de que la fase más dura de la crisis habrá pasado”. Para ver el crecimiento económico del país comparamos el PIB.

 

Variación del PIB entre los años 2007-2011. Fuente: INE.

Variación del PIB entre los años 2007-2011. Fuente: INE.

En el gráfico vemos la variación del PIB entre los años 2007 y 2011 y vemos como empezó a haber un crecimiento del Producto Interior Bruto a partir de 2011, datos que tampoco favorecen a la tesis de Niño Becerra.

 

 

Sin embargo, acierta en la previsión siguiente: “las políticas y actuaciones se centrarán en “lo básico […] gran número de servicios básicos -sanidad, educación…- entran en crisis.” Esto se refuerza con la idea que también añade Becerra y que se puede palpar en la política, no hay un plan a largo plazo sino que hay medidas puntuales. El autor cree que esto es debido a que las políticas utilizadas hasta ahora no son las correctas porque hay una transición de sistema. Además toca el teca de la libertad de expresión, derecho que se limitará por las ansias de los gobiernos a inyectar optimismos. En el caso español Rajoy, siempre defiende la “marca España” y cuando se dan noticias que no interesa culpa de manchar esa marca. Aunque, en otro capítulo Niño Becerra añada que a partir de octubre de 2009 y debido a la sensación oficial de que todo va bien se acaben las políticas restrictivas, cosa que quizás ha pasado en otros países pero no en España.

Esto nos lleva a que se trata España como un tema aparte, le dedica un capítulo -el penúltimo, antes del epílogo- ya que dice que la crisis se gestó antes y que España solo fue un país que se apuntó “a la fiesta” del “ir-a-más”, de crecer económicamente sin tener en cuenta las consecuencias.

El libro solo es un análisis repetitivo de las grandes crisis económicas mundiales y es que cita más de una y más de dos veces que las crisis se producen cada 250 años aproximadamente y que nada será como era. Además de destacar el mercado del petróleo como Nostradamus de la economía mundial, ya que se baja el consumo del petróleo decrece el crecimiento económico, que el capitalismo, como todos los sistemas nace con el germen que le hace morir, y que estábamos acostumbrados a una buena vida que no nos tocaba vivir y que realmente nunca hemos tenido porque nunca tuvimos un crecimiento equilibrado, eficiente y acompasado con una realidad. Sobre esta idea sobresale una cita al escultura Xavier Mariscal que el autor y nosotros consideramos acertada,“La época de despilfarro del capitalismo se ha acabado, o está tocando a su fin. Entiendo que en los 50 se diseñaran automóviles como el Impala, que era un alarde de belleza de decoración. Pero me parece que en un mundo masificado todo eso es insostenible, que hay que ajustar los productos a las necesidades. Porque, al fin y al cabo, ¿qué es un coche? Pues es una sillita con ruedas para cuatro personas. No hace falta que se convierta en una falla ni en permitir que consuma un litro más de los imprescindible. Por eso he hecho este Impala en el momento de su estallido, para simbolizar un “hasta aquí hemos llegado” de la civilización de la abundancia.”

 

 

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