La ambición que enajena al hombre

Nuria Pérez  | Barcelona

Este libro escrito por el economista español Fernando Trias de Bes, especializado en mercadotécnica, fue galardonado con el Temas de hoy 2009. Es un ensayo sobre la burbuja financiera que desembocó hace ya seis años en la crisis económica mundial en la que aun estamos inmersos. En él aconseja a las personas que no están familiarizadas con la economía cómo invertir su dinero y cómo analizar los mercados financieros donde lo invierten, para que no se lleven sorpresas desagradables y acaben en la más absoluta de las miserias, a causa de una ambición y una ignorancia desmesurada, a la que se le puede poner límite.

El autor hace un repaso detallado por las causas, el desarrollo y las consecuencias que tuvieron las grandes burbujas que han tenido lugar a lo largo de la historia, y lo hace de una forma muy llana y fácil de entender. Cualquier persona que no tenga ni la más remota idea sobre economía logrará comprender, gracias a las analogías a las que recurre Trías de Bes, como se fueron desarrollando los fenómenos especulativos que dieron lugar a burbujas como: La fiebre de los tulipanes en Holanda (1636-1637), La de la Compañía de los mares del sur (1711-1720), El Crac de 1929, El eclipse de Japón en los 90 y La actual crisis de las subprime (2006 – 20xx), que estamos sufriendo en la actualidad.

Puede resultar inverosímil para cualquiera, que una persona llegue a cambiar su casa por un tulipán, de hecho yo creí que el título del libro era meramente literario y hacía referencia a algún cuento o a algo que en ningún caso tenía que ver con la realidad.
Precisamente cuentos parecen las crisis explicadas por Fernando de Bes, de tan inteligibles y sencillas de comprender que las hace. En varias ocasiones durante la lectura del libro se puede llegar a tener la sensación de que se está leyendo una fábula o algo muy remoto que nunca sucedió. Es sin duda un gran mérito que reconocerle, el hecho de que haga tan accesible para cualquier persona un lenguaje complicado y específico como es el de la economía.

Es un libro divulgativo destinado a todo el mundo que esté interesado en saber más sobre la crisis que nos afecta desde el año 2007. No se necesitan conocimientos previos sobre economía, a pesar de que el autor utiliza terminología económica en sus explicaciones, porque recurre a analogías que para el lector resultan sencillas y cercanas. Aborda el tema de una manera especialmente didáctica y amena, que además permite ir extrayendo conclusiones a medida que se avanza en la lectura.

Establece una conexión entre macroeconomía y microeconomía, que hace que al reducir la magnitud de los agentes económicos el lector se sitúe perfectamente.

Tulipán

Fuente: biblog.etsit.upm.es

El libro tiene un gran sentido crítico y de responsabilidad social, que llama a los lectores al raciocinio, a no dejarse llevar por la euforia en momentos de abundancia económica, a tener los pies en la tierra y dejar de lado la codicia y la envidia que a menudo nubla el juicio de la mayoría de los mortales. Y es que tiene toda la razón Fernando Trías de Bes al decir que la mayoría de la gente nos medimos con los demás. No somos capaces de estar contentos o satisfechos valorando lo que tenemos, sino que necesitamos tener más que nuestro amigo o más que nuestro cuñado.

Creamos rivalidades absurdas que nos complican la vida. Son precisamente estas rivalidades las que han llevado a mucha gente en la actual crisis a perderlo todo o casi todo. La ambición les hizo dejar sus trabajos fueran cuales fuesen por dedicarse de lleno al mundo o bien de la construcción o inmobiliario, sin criterio alguno. Solo pensaron en el presente, en que se ganaba mucho haciendo poco, en que se podrían estar comprando y vendiendo pisos eternamente y ganado dinero a espuertas.
Resulta demencial pensar en que gente adulta y muchos de ellos con formación académica superior, pudieran cometer esas barbaridades y no se dieran cuenta de donde se estaban metiendo, al firmar, por ejemplo, hipotecas por el 100%, o más, del valor del inmueble que adquirían.
No es normal perder el juicio y el criterio de esa forma, no preguntarse hasta cuándo va a durar la bonanza económica y qué pasará después. En ese sentido El hombre que cambió su casa por un tulipán  hace que el lector abra los ojos y se pare a reflexionar. Activa el sentido común de las personas que lo leen y les conduce a la crítica social de los envidiosos y los ambiciosos que nos han llevado hasta donde estamos ahora.

Es un libro absolutamente recomendable para curiosos y no tan curiosos que quieran situarse en un contexto de incertidumbre como el que estamos viviendo ahora.

Resulta muy interesante conocer las anteriores burbujas que han marcado la historia de la economía, porque tal y como dice el autor sus síntomas se repiten una y otra vez en las burbujas que vinieron después, y en las que seguramente están por venir.

El lector puede extraer de forma sencilla la información más importante a tener en cuenta en momentos de abundancia económica, para diagnosticar mediante parámetros simples y observaciones, si el negocio o la inversión en la que va a invertir su dinero contienen, o no, ingredientes de espiral especulativa.
Aun con todo lo bueno remarcado hasta ahora sobre el libro, no hay que perder de vista que cuando fue escrito muchas de las consecuencias ya se estaban sufriendo, con lo que quiero decir que es fácil hablar desde la experiencia y una vez ya han pasado las cosas que no antes de que ocurra el desastre y poner medios para evitarlo. La publicación de este libro hubiera sido brillante de haber sido anterior al año 2007 o en plena espiral especulativa, y así de paso de Bes no hubiera caído en la trampa de responsabilizar en parte a los medios de comunicación por no informar sobre lo que estaba ocurriendo, ya que ni él mismo lo hizo.

El autor remarca en todo momento la poca lógica que reino en la cabeza de los participaron en la espiral especulativa. Constantemente se dirige al lector haciéndole ver que de haber estado atento a lo que estaba ocurriendo y de haber tenido un poco más de espíritu analítico, todos los que participaron en el gran festín de conseguir rápidamente dinero fácil, podrían haberse evitado caer en la ruina o cualquiera de los efectos negativos que hayan tenido que sufrir o estén sufriendo.

Las evidencias que él pretende hacer ver sobre el desenlace fatal de tanto crecimiento económico no eran tal, porque de haberlo sido la gente no hubiera participado de una forma tan activa en la burbuja inmobiliaria. No se hubieran endeudado durante el resto de su vida, (30 o 40 años) no hubieran dejado de trabajar en sus oficios para dedicarse al negocio inmobiliario, hubieran preferido irse a vivir de alquiler unos años y no entramparse hasta quedar finalmente con el agua al cuello.
Así que por una parte resulta casi inconcebible que centenares de miles de personas no se preguntasen en algún momento qué es lo que estaba pasando en realidad, es decir, porque la economía tenía una fuerza imparable y hasta cuándo podía durar eso, y por otra parte una vez estallada la burbuja, ha resultado completamente lógico el desastre que ha venido de su mano, ligado al hecho de haber vivido durante 14 años a un ritmo desenfrenado, gastando más de lo que se tenía.

Diagnosticar algo cuando ya ha pasado es querer dárselas de listo, de profeta sin serlo y además resulta ofensivo para todos aquellos que ahora mismo no tienen nada a lo que agarrarse; ni un trabajo, ni una casa, ni unos ingresos con los que subsistir.

Así pues, la primera parte del libro es muy buena como guía para entender la crisis que sacude la economía mundial en la actualidad, pero en la segunda parte se trata a los que cayeron en la trampa como si fueran tontos, remarcando la evidencia de que algo así era muy lógico que acabase estallando de la forma tan virulenta en la que lo ha hecho.
¿Acaso alguien se mete en la boca del lobo a sabiendas de lo que le espera? Las fatalidades ocurren sin saberlo con antelación, porque si se supieran se tomarían medidas para evitarlas o para minimizar sus efectos negativos, y no fue este el caso.

De Bes resulta también un tanto frívolo al decir que el final de la recesión económica llegará cuando la gente deje de preguntárselo “cuando a nadie hable de la crisis empezaremos a salir de la misma”, como si fuera una cuestión de hacer desaparecer aquello en lo que no se piensa.
El autor dice que responsabilizar a todos de esta crisis es una forma de no acabar culpando a nadie, pero no considero que eso sea así. Todos los que participaron en la gran fiesta del dinero fácil fueron culpables. No estaban impedidos para pensar y utilizar el sentido común, nadie les obligó a firmar hipotecas. Si bien es cierto que se les incitaba a hacerlo, no se les puede eximir de la responsabilidad a la que va ligada firmar un documento que afectará a tu vida y a tus condiciones económicas las próximas dos décadas como mínimo. Por otra parte los bancos debieron ser más responsables de lo que fueron, pero se sabían con la garantía de que llegado el momento de las vacas flacas, el Estado no les dejaría caer, ya que si no hubiera sido la destrucción total de la economía del país, que aunque ahora está herida de muerte, aun respira.

De todas formas en la segunda parte del libro también dice cosas interesantes a tener en cuenta, no todo es una exhibición de lógica y evidencia sobre cómo la gente se podría haber evitado su propia ruina.

Se habla de que la regulación está mal hecha, de la perversión del sistema político, crítica que se centra nuevamente en el defecto de la ambición desbocada y la atracción del poder de los políticos, que por no perder popularidad y posición social son capaces de maquillar un inminente desastre a sabiendas de todo lo que puede acarrear, es decir, que los políticos medían los beneficios que traía el crecimiento de la economía a corto plazo sin tener en cuenta lo que pasaría en el largo plazo, pero sí sospechándolo. No se atrevieron a poner freno a la bonanza, a parar la fiesta, porque no querían romper con la dinámica positiva que se tenía en el momento, por horrible que fuera el desenlace aun imaginándolo. Ellos eran en parte como los bancos, sabían que por muy duras que fueran las circunstancias venideras, jamás llegarían a afectarles demasiado de lleno.

Trías de Bes también descarga parte de la culpa en los medios de comunicación, acusándolos de no haber dado una información valiente, veraz y políticamente incorrecta, pero no es justo decir eso, ya que como bien se sabe los medios de comunicación están politizados total o parcialmente y no es posible hacer una crítica dura del sistema desde uno de ellos, básicamente porque no lo permiten. Si ni los propios políticos tuvieron la voluntad de cortar el grifo para no lamentar lo que ahora está penando la mayor parte de la sociedad, ¿Qué hace pensar que hubieran dejado que cierta información llegase a la gente a través de los medios?

De todas formas ya lo dice el refrán: “No hay más ciego que el que no quiere ver” y considero que aún explicando claramente lo que iba a pasar, la gente no hubiera dejado de invertir en el ladrillo, viendo con sus propios ojos los sustanciosos beneficios que se estaban obteniendo.
Por último decir que de Bes tiene toda la razón cuando dice que no se educa a los niños para intentar evitar las burbujas. Construye una buena analogía comparándola con las enfermedades de transmisión sexual y es que realmente pueden acabar arruinándote la vida.

El sistema político actual prefiere enseñar religión y suprimir otras materias como ética o lógica, y por supuesto ni se plantea formar a los niños en materia económica básica, no vaya a ser que con las herramientas proporcionadas le dé por pensar más de la cuenta y les arruinen el negocio especulativo a los peces gordos, que pase lo que pase nunca pierden demasiado.
Por todo lo expuesto, la conclusión es que recomiendo este libro. Te pone en antecedentes sobre la economía histórica, las burbujas más importantes que han tenido lugar y sus rasgos más significativos para poder obrar con más sensatez en el caso de que vivamos otra burbuja semejante. Además como ya se ha dicho, está escrito con una sencillez que hace interesante y amena la explicación de todas las crisis económicas importantes que ha habido a lo largo de la historia y hacer ameno, para el amplio público, algo que tenga que ver con la economía es sin duda un logro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s