Animal Spirits, de George A. Akerlof y Robert J. Shiller

Cómo influye la psicología humana en la economía

Aïda Marrugat

Un factor que ha estado siempre en un segundo plano en la economía moderna por ser un hecho de carácter conductual e irracional pasa a ser protagonista en este libro de la primera a la última página: los espíritus animales. En una economía denominada clásica que se rige por la mano invisible de Adam Smith, Keynes formuló una nueva teoría, neoliberal, en la cual describió los estímulos que mueven a las personas, pero desde 1936, año de publicación de Teoría general del empleo, el interés y el dinero, este término quedó olvidado. Los espíritus animales describen el funcionamiento de los mercados cuando “las personas son realmente humanas y se dejan influir por sus estados de ánimo”.

Animal Spirits está escrito por un premio Nobel de economia (George Akerlof) y un reconocido economista, catedrático y escritor (Robert Shiller), los dos estadounidenses. La obra está marcada por el carácter sistemático y organizado que caracteriza a la gente de números, como son los economistas. Esto se refleja en su estrucutura: el libro tiene dos partes, la primera en la cual se explican los cinco factores que condicionen y forman los espíritus animales, que son la confianza, la equidad, la corrupción y mala fe, la ilusión monetaria y las historias); en la segunda parte se responde a ocho preguntas que hacen referencia a la actual y anteriores crisis financieras americanas. El libro es denso por lo que respecta a los conceptos, además se citan muchos autores, que demuestra un gran conocimiento (y gran documentación) del ámbito por parte de los dos autores. Esto es un hecho favorable que ayuda a la comprensión de los abundantes ejemplos y comparaciones, usados con abundancia para clarificar. A medida que se aprofundiza en temas de macroeconomía el libro puede hacerse pesado de leer para una persona, como servidora, que no conoce los conceptos. No es algo raro que un párrafo se deba leer dos (o más) veces antes de captarlo al cien por cien. Seguramente, un estudiante de ADE o Economía, con una, le bastaría.

George A. Akerlof.

George A. Akerlof.

La respuesta a las ocho preguntas que plantea el libro están siempre relacionadas con uno de los cinco elementos que determinan los espíritus animales. En el libro, se determina que los espíritus animales pueden causar depresiones, la confianza en los bancos centrales no está fundamentada porque llos mismo no pueden controlar la macroeconomía, la equidad (o la absencia de ella) determina que no se alcancen niveles más altos de ocupación, la ilusión monetaria y el desconocimiento sobre esta relaciona el desempleo con la inflación (otro término que la sociedad en general no conoce). Además, las decisiones irracionales determinan el ahorro futuro y también determinan las variaciones de los precios financieros y la volativilidad de las inversiones corporativas.

Este libro, pero, no es un manual de economía. Es una revisión a la historia económica reciente, y no tan reciente, explicando el por qué de los hechos relacionándolos con los espíritus animales. Es, en el fondo, una crítica a la economía liberal que cree en la libre regulación de los mercados, encargándose el libro de señalar que esto no es así. Las decisiones no se toman basándose en análisis o en observaciones, son una parte de la toma de decisión, pero el ímpetu humano ocupa una parte determinante, también. Este libro, como se dice coloquialmente, le ha leído la cartilla a la economía y a los economistas que durante años han decidido obviar los espíritus animales, renegando de ellos.

Robert J. Shiller.

Robert J. Shiller.

Pensando en esto, me viene a la cabeza algo que nos han enseñado en la carrera de Periodismo y todos los estudiantes tenemos gravado. En el periodismo la objetividad no existe porque los periodistas son personas, por lo tanto, son sujetos, y en sus piezas siempre habrá algo de subjetividad. El libro explica, al fin y al cabo, que por muy deshumanizados parezcan los políticos y gente con poder del mundo económico (sobretodo en el mundo del cine), son personas, y en el momento de tomar decisiones, su parte irracional, espontánea, las corazonadas y los sentimientos, de alguna forma siempre influyen. Pueden ser movidos por la confianza o por la mala fe, pero la psicología influye. Esto, en el libro, se entiende mejor con ejemplos. Hablan de la fe ciega que había en el crecimiento sin límites del mercado inmobiliario y como eso incentivó a la sociedad, llena de confianza, en comprar casas como si fuera la última oportunidad en su vida, y a pedir créditos e hipotecas. Otro caso, contrario a la confianza, es el miedo; en los Estados Unidos, a finales del siglo XIX por miedo a una fallida bancaria, la gente corrió a sacar el dinero de sus cuentas, provocando una retirada masiva de capital, por miedo a que las entidades se lo quitaran para saldar sus deudas. Estos dos ejemplos podrían relacionarse con una palabra: impulsos.

En las clases de economía es algo usual utilizar ejemplos para ayudar a los alumnos para entender los conceptos. En el libro de Akerlof y Shiller, además, usan comparaciones muy curiosas. Relacionan las historias económicas con las historias literarias. Muchas veces había escuchado hablar de la recesión actual como “la borrachera de Wall Street”. Pero nunca me hubiera imaginado encontrar en un libro de estas características una referencia a una novela como El Gran Gatsby. De forma magistral se utiliza la metáfora del clásico de F. Scott Fitzgerald, que describe al detalle la sociedad de los años 20, los felices años 20, un período favorable y de crecimiento, de fiesta en fiesta como en la novela, comprando coches y casas, confiando en que las cosas irían bien. El otro clásico de la literatura que aparece en el libro y se relaciona, en este caso, con un período de recesión es El Mago de Oz, de L. Frank Baum. Akerlof y Shiller determinan que la bruja malvada seria la parte de sociedad que defiende los intereses comerciales de forma egoísta; los munchkins, o gente pequeña, representa la clase obrera trabajadora y por último, el mago, el “gran impostor”, es una alegoría del Presidente de los Estados Unidos.

El objetivo del libro es demostrar a los que siguen negando que la psicología tenga un peso primordial en la economía que están equivocados. Keynes tampoco le dió la importancia que merecía desde un principio, sino que también los trató como algo secundario. Pero, en el libro se demuestra lo contrario, que los espíritus animales han influenciado tanto las buenas como las malas decisiones, del pasado y del presente, han acompañado a los ciclos de crecimiento económico y a los de recisión. No es una excusa para buscar un culpable a las anteriores crisis económicas, es decir, la razón de la situación actual no es que no se tuviera en cuenta la parte irracional humana en la toma de decisiones. Lo que persigue el libro, con su extenso análisis, es no volver a tropezar con las mismas piedras. Somos humanos y no somos perfectos, pero podemos aprender. El lema de Animal Spirits es que las historias son los factores, no sólo los explican.

Portada de Animal Spirits (2a edición, Grupo Planeta).

Portada de Animal Spirits (2a edición, Grupo Planeta).

Pero, después de leer el libro, me pregunto: si este análisis se describe como “un severo y necesario correctivo” y se muestra tan clarificador, hasta se dice que es una revelación… ¿por qué los espíritus animales aparecen ahora después de años y años en un segundo plano? ¿Es oportunismo? ¿Es realmente un hecho determinante para empezar el cambio? Este libro lo pinta todo muy sencillo pero la macroeconomía es muy compleja y no depende sólo de uno o dos factores. La lectura de Animal Spirits no está de más, es más, es muy recomendable. Pero no deja de ser un punto de vista, el de dos economistas que defienden la importancia de l aparte irracional de las personas en el mundo económico. El libro acaba diciendo que la solución a nuestros problemas económicos sólo se puede conseguir “si damos la importancia que realmente tienen los espíritus animales en nuestra forma de pensar y en la acción política resultante”. Entonces, lo que puedo decir, es que lo leáis, que lo valoreis como os parezca más conveniente. Y recomendarlo, que llegue donde tenga que llegar si resulta que es una revelación y nos puede ayudar a mejorar esta interminable recesión. Que sea uno de los factores que solucione lo que se hace (y se hizo) mal. Que la crítica e incluso la polémica que pueda incitar el libro no acabe, que se expanda y continue. Que los espíritus animales que nos hicieron leer este libro, o este blog, hagan que los espíritus animales en economía no vuelvan a su puesto secundario. Que los espíritus animales como la confianza y la equidad estén por encima de la mala fe y la corrupción, y que, en la medida que sea, este libro ayude a la crisis, de forma positiva, claro.

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