El bulo del crecimiento

Carlos Vecino | Barcelona

Empieza a calar entre la población la campaña del Gobierno que asegura que la recuperación se empieza a notar, apoyada en una supuesta mejora de los niveles de desempleo, la reducción de la prima de riesgo y los datos de la balanza comercial nacional, aunque lo cierto es que el tímido crecimiento del PIB no ha llegado a los bolsillos de las familias, ni mucho menos a la creación de empleo, que brilla por su ausencia. Desmentiremos con cifras que da el propio el Gobierno los tres pilares sobre los que se asienta el triunfalismo del ejecutivo, más motivado por cuestiones electorales que por cifras sólidas e inequívocas.

El empleo

Si bien es cierto que las cifras de paro descendieron en casi 200.000 personas en el último trimestre, es como mínimo muy aventurado afirmar que hay ahora más trabajo del que había antes en nuestro país. Si miramos más allá del titular descubrimos que las cifras de asalariados no han parado de crecer desde el inicio de la crisis, y tampoco este último año es siquiera la excepción: hoy trabajan en España menos de 17 millones de empleados, 80.000 menos que el año pasado en las mismas fechas y 800.000 menos de las que se encontró el actual Gobierno de Mariano Rajoy.

Por si fuera poco, este descenso en términos reales de las cifras de empleo va acompañado de una degradación en las condiciones de éste, puesto que hay que puntualizar que respecto al año 2013, 300.000 de los trabajadores que tenían un contrato indefinido y a tiempo completo se han pasado a modalidades eventuales y/o con menos horas, lo que equivale a un puesto de trabajo en peores condiciones, mayor vulnerabilidad y peor sueldo. Y en el global de los últimos dos años de gobierno popular, la cifra se eleva a los 750.000.

La deuda

No es ninguna mentira afirmar que el Estado tiene menos problemas ahora que un tiempo atrás para financiarse y colocar su deuda en los mercados: la prima de riesgo de España respecto a la locomotora Alemana ronda hoy los 150 puntos, un mínimo histórico en una cifra insostenible que llegó a los 700 (con el mismo Gobierno que tenemos hoy). El déficit público, que se sitúa en el 6,6 al finalizar el ejercicio de 2013, podría ser otra buena noticia para el ejecutivo, que puede decir que casi ha cumplido el objetivo marcado por Europa, o que lo ha incumplido por una décima, descontadas las ayudas a la banca. La deuda pública no obstante no para de crecer desde que llegó el actual Gobierno y se sitúa ya en el 95 por ciento de la riqueza nacional, frente al 70% que se encontró el Gobierno.

Sin embargo, es de ser egoísta colgarse la medalla de la calma en los mercados financieros, de la que gozan la inestable Italia, la vecina Portugal e incluso Grecia, y no ver en ella la acción decidida y contundente (por fin) del BCE y Alemania a salvar la moneda única a cualquier precio. Aún dando por buenos estos “síntomas” en este apartado económico y atribuyéndo al Gobierno los méritos, se hace difícil pensar de qué manera está ayudando el hecho de que la prima de riesgo descienda sobre la creación de empleo, la gran promesa de éste y la que debiera ser su mayor preocupación.

El mercado exterior

La favorable balanza comercial de la que se vanagloria el Gobierno es solo un espejismo ante la dura realidad: ésta se ha dado por el descenso del consumo interno y no por un incremento importante de las exportaciones. Las ventas al exterior crecieron cerca de un 2% en el último año, pero si miramos la dinámica (siempre según el Instituto Nacional de Estadística) nos encontramos con un descenso en las exportaciones españolas en los últimos dos trimestres del pasado año, una tendencia claramente negativa que hace imposible pensar que el mercado exterior va a compensar la caída del consumo e incluso hacer crecer el empleo.

Con todo esto, una bajada del paro a niveles normales ni está ni se la espera como mínimo a medio plazo, y la estrategia de devaluación interna (bajadas de salarios) que se está siguiendo tampoco ayuda cuando lo que se necesita es una devaluación de la moneda, hipertrofiada respecto al dólar (la moneda europea se cambia a más de 1,40 “pavos”), que obstaculiza las exportaciones comunitarias hacia otras regiones del planeta y lastra su competitividad. Por si fuera poco, en 2015, año electoral, nos quedará por ver en qué quedarán las prometidas bajadas de impuestos a las que el Gobierno se ha comprometido cuando tendrá que hacer frente a un objetivo de déficit dos puntos inferior, lo que traducido a dinero son 20.000 millones menos que no sabemos de dónde sacará.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s