Factoring, la asignatura pendiente de España

Aïda Marrugat | Barcelona

Cada vez más empresas, no tanto las pequeñas y medianas, pero si las grandes empresas, hacen uso de un servicio financiero y administrativo conocido como factoring, en el cual una empresa especializada se encarga de realizar las actividades que comportan los créditos, derechos de cobro y facturas (más toda la gestión de estas) de un cliente. Las entidades financieras también realizan esta tarea.

La relación de factoring empieza con un contrato donde se pactan las características y servicios que se desean recibir. Las ventajas que ofrece el factoring para la empresa que decide contratarlo son el ahorro en costos materiales y humanos (no es necesario un departamento encargado del cobro de facturas), la mejora de la liquidez de la empresa y la despreocupación si un cliente es insolvente.

Existen, actualmente, dos modalidades de factoring, en función del riesgo comercial de las operaciones y los servicios. La primera forma de este servicio financiero es el factoring con recursos, donde la empresa especializada o la entidad financiera no responde en caso de impago de los derechos de cobro de esta y no se asume riesgo de insolvencia de los deudores.

El factoring sin recursos es lo contrario al anterior, la empresa que contrata el servicio de factoring no tiene ninguna responsabilidad ante posible insolvencia de su deudor, y es la empresa especializada la que asume todo el riesgo; además, la empresa de factoring también asume el riesgo de insolvencia de créditos hasta el límite que se haya establecido en el contrato.

Gráfico explicativo del servicio financiero factoring.

Gráfico explicativo del servicio financiero factoring.

Pero el factoring, a pesar de sus ventajas, supone un coste financiero importante para las empresas que lo contratan. Las entidades financieras aplican una comisión por operación, un tipo de interés por el anticipo de los créditos y otros costes por servicios asociados. Por esta razón, las pymes no suelen contratar servicios de factoring, con la excepción de aquellas pequeñas o medianas empresas que trabajen con grandes empresas a su vez, subcontratadas o cotizadas.

Desde que empezó la crisis económica en 2008, esta práctica ha aumentado en las grandes empresas. A pesar de los costes, las ventajas han hecho que entre un 22 y un 34% de empresas europeas utilicen el factoring. En el ámbito internacional el servicio financiero goza de más buena salud que en España, donde esta práctica sólo alcanza el 3% de las empresas. Según el director de la Asociación Española de Factoring, José Gallardo Rodríguez, es la asignatura pendiente de nuestro país.

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