Análisis: la independencia enterrará su propio negocio


Carlos Vecino / Barcelona

A la par de la irrupción de la independencia como punto central de la vida política catalana, han surgido en Cataluña docenas de empresas y comerciosrelacionados con distribución y venta de productos que hacenproseletismo de la creación de un nuevo Estado. Desde la inauguración de la tienda CatImperium en 2003, en los primeros años de la pasada década sólo era común ver camisetas con emblemas independentistas en municipios donde esta ideología ya estaba arraigada, como Arenys de Munt, Vic o Figueres.

Sin embargo, hoy coexisten en un mismo mercado ya asentado hasta 132 tiendas que hacen negocio con laventa de material independentista, desde la onmipresente bandera “estelada” hasta fundas de cascos de moto, todo ello para presumir de soberanismo. Todo el mundo coincide que el sector comenzó a dar síntomas en paralelo a la situación política entre Comunidad Autónoma y Estado, con un punto de inflexión en 2010 con la ya trágicamente famosa sentencia desfavorable del Constitucional hacia el Estatuto regional. En ese momento, solamente existían 15 tiendas especializadas en productos de temática independentista, y antes de que acabara el año pasaron a ser 90.

Desde entoncprofile_1189459952_75sq_1398808555es, la historia es más que conocida: agravamiento de la crisis económica y de la financiación que reciben las autonomías por parte del Estado, que sumado a una percepción creciente en la sociedad catalana de discriminación respecto al resto de ciudadanos y a la negativa de Madrid a negociar un nuevo trato fiscal que equilibre las diferencias entre lo que se paga y lo que se recibe desembocan en una Diada de Cataluña que se convierte en una manifestación multitudinaria para reclamar la independencia.

En medio de este clima reivindicativo, a todo manifestante le gusta lucir ropa y enseñas que reivindiquen lo que pide, y el mercado rápidamente se dio cuenta. Eso mismo nos cuenta Miquel Saperas, fundador de la primera empresa relacionada con este tipo de negocio: Productes de la Terra. Empezaron en 2003 y dieron el salto definitivo a principios de esta década, sirviendo la demanda de aquello a lo que llama “nuevo independentismo”: <<Primero pedían esteladas, y una vez cubierta esta necesidad, empezaron a comprar todo tipo de complementos, sobre todo camisetas>>. Ahora que parece que no se puede crecer más nos sorprende explicando que las ventas crecen fuera de Cataluña, el sur de Francia o Catalunya Nord i en especial en la Comunidad Valenciana, también estrechamente vinculada a la región.

Hay que puntualizar que pese a la gran cantidad de dinero que puede llegar a mover este nuevo mercado, los emprendedores, en su mayoría pequeños empresarios, reconocen que su impacto en el empleo es muy pequeño debido en gran parte a que los productos son en su mayoría de importación y la única actividad que se hace en nuestro país es la estampación y el diseño, con honrosas excepciones como la del caso de Vamcats o Oniricat.  Ahora la pregunta del millón es el destino del negocio una vez la hipotética construcción del Estado propio catalán se haga realidad.

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